Financiamiento de emprendedores
El mapa del tesoro
Dicen que en Chile dinero para emprender, hay. Lo investigamos y lo comprobamos, el asunto es en que se esta dispuesto a apoyar y bajo que riesgos. Hicimos el mapa del financiamiento de emprendedores, desde su etapa inicial (idea) hasta cuando traspasan el denominado valle de la muerte, y nos dimos cuenta de que hay muchas puertas que se pueden tocar. Por Sandra Burgos.
No basta con tener una gran idea, se necesitan capital y talento para convertirla en buen negocio. Y, aunque cueste creerlo, dinero para nuevos proyectos hay en Chile. El freno es muchas veces la calificación de los emprendedores y la dificultad, en muchos casos, para pasar una idea al papel y transformarla en un proyecto empresarial nítido.
Muchos creen que convertir un proyecto en realidad pasa exclusivamente por dinero, y por eso se desviven echando mano al primer eslabón financista de la cadena del emprendimiento en Chile: o sea, los ahorros personales, los aportes de familiares y las tarjetas de crédito.
No obstante, lo cierto es que, más allá de eso, en Chile existe una serie de incentivos gubernamentales y apoyo privado para respaldar a un emprendedor novicio. La clave es saber qué puertas golpear para acceder a una red de financiamiento. Por eso, en Capital nos aplicamos y elaboramos el mapa financista del emprendimiento: una ruta que va desde los apoyos para plasmar la idea en un plan de negocio, hasta la incorporación de fondos de capital de riesgo. Un trabajo acucioso y en el cual encontramos a muchos mecenas ?más de los que esperábamos? de los nuevos tiempos.
De la idea al papel y capital semilla
Un emprendedor que quiere potenciar sus ideas de negocio tiene diferentes contrapartes con las cuales puede comenzar a plasmar en un papel su idea, hasta convertirla en un emprendimiento. Están las universidades y sus incubadoras (hay cerca de 23 operativas en el país), e instituciones como Endeavor, que cuenta con el apoyo de empresarios destacados como Sven von Appen, Enrique Cueto, Christoph Schiess, Jean Paul Luksic, Jorge Errázuriz, José Luis del Río, José Ramón Gutiérrez, Alvaro Saieh, Salvador Said y Guillermo Carey, entre otros.
En esta línea también se encuentran otras instancias como First Tuesday (una red global sin fines de lucro que vincula emprendedores, inversionistas, clientes y proveedores) y CEO, una organización liderada por Andrés Benítez, que vincula a personas de los ámbitos privado y público ligadas a la industria Internet, y que busca la generación de emprendimientos. Además, hay no pocos blogs, con los cuales se puede comenzar a desarrollar y pulir iniciativas.
Otro incentivo en dinero que puede llegar a ser clave para un emprendedor, en una etapa inicial, son los concursos de planes de negocios. Hoy son cuatro los certámenes importantes existetes: Chile Empresario, de la Universidad Adolfo Ibáñez con premios por 70 millones de pesos anuales y en el que cada empresa puede ganar cerca de 15 millones de pesos. También están los concursos Desafío Joven, Dictuc-DuPont con premios por 7,5 millones de pesos en que cada firma se puede adjudicar cerca de 3 millones; y el premio Visión Emprendedora 100 K Santander ?con premios por un total de 450 millones de pesos? el que realiza Empretec, que aporta 4,5 millones de pesos a cada uno de sus ganadores.
Pero sin duda lo que más resuena en esta etapa del emprendimiento es lo que se conoce como capital semilla, que es un subsidio para apoyar la definición y formulación de proyectos de negocios que entregan Innova Chile de Corfo a través de incubadoras, Sercotec y patrocinadores. Por esta vía, los emprendedores acceden a dos líneas de financiamiento: la primera entrega recursos por 6 millones de pesos para hacer un estudio de mercado; la segunda asciende a 40 millones de pesos, que sirven para realizar los primeros movimientos comerciales; es decir, que de la idea se llegue al mercado.
A nivel de incubadoras, se han invertido desde el año 2000 cerca de 6.400 millones de pesos, con un promedio anual por actor de 268 millones. Se estima que cada empresa que ingresa a una incubadora recibe asesorías que, si se midieran en dinero, alcanzarían a los 33,5 millones por año.
En este eslabón de la cadena se nota una escasa presencia del sector privado. Es por eso que Corfo es el organismo referente. De hecho, la entidad está apoyando a tecnologías duras para empaquetarlas y sacarlas al mercado, para lo cual ha logrado un acuerdo para hacer pasantías, con una incubadora de primer nivel mundial como es IC Square (IC2) de la Universidad de Texas.
Angeles salvadores
Cuando la idea ya tiene forma, el emprendedor pasa a una tercera etapa en la cadena de financiamiento, en la cual los denominados inversionistas ángeles juegan un rol clave como financistas y potenciadores de los emprendimientos, mejorando las ideas originales.
Esta es una industria muy nueva, en la que existen básicamente cinco actores que están operando formalmente con apoyo de Corfo.
La primera iniciativa en el país fue la red de inversionistas creada por la Universidad Adolfo Ibáñez, Southern Angel, que cuenta con 95 integrantes, entre los cuales destacan Fernando Prieto, Raúl Ciudad, Héctor Orellana, Ramón Molina, Anselmo Palma y Jorge Lesser. Cada inversionista ángel dispone ?en promedio? de un potencial patrimonio líquido a invertir a través de la red que bordea los 100 mil dólares.
Ha materializado desde su creación inversiones por cerca de 5 millones de dólares, en empresas como Surikat, Zhetapricing, Redfacil, Macropanel, Solarium Biotechnology y Agrícola Lo Vicuña.
Una segunda red es Angeles de Chile, de la Universidad de Chile. Con un año de vida, ya ha cerrado tres acuerdos de inversión por casi medio millón de dólares en total, distribuidos en tres empresas: Amaranto, ADN Labs, que se dedica al desarrollo y comercialización de análisis biomoleculares para el mercado de la salud humana y agroindustria, y Biosistemas, que es una empresa que hace limpieza y mantención de redes in situ.
Tiene un directorio como gobierno corporativo en el cual están algunos empresarios como Manfred Paulmann, Daniel Daccarrett y Claudio Chamorro, en representación de Alvaro Saieh, y representantes del mundo académico como Joseph Ramos, Pedro Hidalgo y Carlos Maquieira. Su director ejecutivo, Christian Willatt, señala que hoy tienen 30 miembros participando activamente en la red, que justificaron ante Corfo un patrimonio de 40 millones de dólares. La idea es invertir en empresas innovadoras de alto impacto, en un rango que va entre 50 mil y 500 mil dólares.
También está la red Angeles Dictuc de la Universidad Católica, orientada a emprendimientos con base tecnológica y con elementos innovadores. Los inversionistas miembros provienen principalmente de la Fundación de Ingenieros de la Universidad Católica (FIUC), quienes aportan financiamiento, capital inteligente y redes de contactos a los emprendimientos en que invierten. Dentro de su consejo directivo se encuentran Emilio Deik y Wenceslao Casares.
Otra red es Incured, que no está bajo el paraguas de ninguna institución académica y que es conformada por un grupo de inversionistas ángeles de muy buen nivel, como Juan Cúneo, Antonio Turner, Ignacio Alamos, Felipe Novoa, Pedro Pablo Alamos, Alejandro Simonetti (de la inmobiliaria Simonetti) Diego Fleischmann, Matías Peró, Herman Chadwick y Francisco Orrego. Partieron en enero de 2008 con la idea de hacer inversiones de entre 200 y 500 mil dólares por empresa y ya han participado en dos transacciones por un monto de 200 mil dólares y 1.000 millones de pesos: CCTI (empresa de transporte de contenedores) y la microcervecería Mestra.
Pero eso no es todo, ya que recién se acaban de formar dos nuevas redes. Una es Angeles del Sur, de la VIII Región, que surgió bajo el alero de las universidades del Bío Bío, Concepción e Inacap. La red, que es asesorada por Southern Angels, realizó sus primeras reuniones con inversionistas e incubadoras del sur de Chile en marzo de este año.
Mylene Malig, gerente Red de Inversionistas, explica que la red la componen inversionistas privados de Concepción, empresarios y ex ejecutivos de empresas, que han desarrollado emprendimientos exitosos, que cuentan con recursos para invertir, conocimiento, experiencia y contactos. Se estima que realizarán inversiones que fluctuarán entre los 25.000 y los 200.000 dólares, aunque no descartan inversiones mayores.
La otra red de reciente formación es ChileGlobal Angels, desarrollada bajo el alero de Fundación Chile con el apoyo de Corfo. Nils Galdo, su creador y gerente general, señala que es la única que cobra una membresía a los inversionistas para participar y, además, un fee de transacción. ?Nuestra red tiene la novedad de que son inversionistas de carácter internacional; algunos de ellos residen fuera de nuestro país y van a invertir en proyectos locales para que idealmente se globalicen. Incluso nuestros montos de inversión están por encima de las transacciones generales. La historia demuestra que las redes de inversionistas ángeles invierten desde 50.000 hasta 400.000 dólares por empresa y por ronda. Nosotros queremos entrar en un nicho que va desde los 500.000 a los 2 millones de dólares. Al día de hoy estamos cercanos a cerrar nuestra primera transacción?.
La red está compuesta actualmente por 13 inversionistas fundadores que se encuentran en Europa, Estados Unidos y Canadá, entre otros países; todos ellos, dispuestos a financiar y potenciar tanto a ideas como a empresas ya facturando. Además, cuenta con 3 compañías asociadas en ámbitos de relevancia, las cuales proveen servicios preferenciales a todos sus miembros y potencian de esta forma a la red: American Appraisal, en el área de asesorías financieras; Fusión Consultores, asesoría contable y tributaria, y AlbagliZaliasnik para todos los temas legales. También se han tendido redes de trabajo con actores clave entre de las industrias de emprendimiento, innovación y capital de riesgo.
El financiamiento híbrido
Pero en el mundo del emprendimiento también hay otros actores dispuestos a poner recursos en proyectos que están partiendo. Una de estas figuras intermedias en la cadena de desarrollo emprendedor son las family office (en Chile hay cerca de 50). Algunas de ellas, como por ejemplo la de la familia Schiess, se dedican claramente a invertir en emprendimientos pequeños. Casos similares son el de inversiones Caburga, de la familia Said, y el de Alvaro Saieh.
También hay otro tipo de actores, como los search funds o fondos de búsqueda, que están ingresando con fuerza a Chile. Estos consisten en grupos de gestores que consiguen recursos externos (principalmente, empresarios destacados) para que entreguen varios miles de dólares para la búsqueda de emprendimientos. Trabajan bajo la lógica de compra de empresas para administrarlas y venderlas, luego de darles un valor agregado.
El primer fondo de este tipo en Chile fue Altos Andes, creado por Luis Felipe Lehuedé y Carlos Fell, quienes convencieron a empresarios como Cristóbal Lira, Guillermo Agüero y Luis Chadwick para ingresar al fondo y a la empresa Glasstech.
Otro ejemplo es el Fondo A5, creado por Andrés Errázuriz y Soames Flowerree. Ellos lograron interesar a Patricio Parodi, Juan Bilbao, Rodrigo Pérez Mackenna y José Cox, entre otros, para que apoyaran al fondo. El grupo ingresó en 2004 a la propiedad de la exportadora de salmón ahumado St. Andrews.
Con pantalones más largos
Se podría decir que el último eslabón de la cadena de financiamiento del emprendimiento son los fondos de capital de riesgo. Tras la aprobación del MKII hubo una explosión de fondos con aportantes privados con capital de antemano y una administradora que se dedica a rastrear oportunidades para que el fondo genere un porcentaje de retorno importante.
En Chile hoy están vigentes cerca de 17 fondos de diferente índole. Hay los llamados buy out, que andan buscando empresas para invertir y quedarse con el control; y hay otros, como Austral Capital, que se enfocan a que el emprendedor sea quien saque adelante el negocio, que es como se maneja esta industria en Estados Unidos y Europa.
Otra modalidad es la denominada private equity: entidades más grandes (como AXA, por ejemplo) y que invierten más (cerca de 50 millones de dólares). Con todo, la relación que tienen con los emprendedores es diferente. Estos fondos tienen una duración de 10 a 12 años, de los cuales los primeros 4 se dedican fuertemente a sondear oportunidades, tras lo cual viene una etapa de administración y desinversión para conseguir el retorno.
En este caso, además, las operaciones por transacción van desde 1,2 millones a 5 millones de dólares, de modo que estamos hablando de aportantes de alto patrimonio; muchos de ellos, importantes empresarios.
Uno de los más conocidos es Precursor, administrado por Gerens, firma que se encuentra hoy armando un segundo fondo que denominará Precursor II y que espera tener listo en un par de meses. El primero, digamos, ya invirtió la totalidad de su fondo (560.000 UF) y cuenta con notables hombres de negocios entre sus aportantes: Andrés y Pablo Navarro, Ricardo y Eduardo Massú, Consorcio Financiero, Sigdo Koppers, Ramón Eblen y Andrés Baboun. Su portafolio de inversiones está compuesto por las empresas Tubopack, Wisetrack, Emotions, Metanoia, Alimentos Puerto Varas y Energía Coyanco.
Otro fondo que cuenta con aportantes de peso es Austral Capital, administrado por Venture Capital Partners. Entre sus miembros se encuentran Juan y Luis Claro, José Luis y Sebastián del Río, Rafael y Pablo Guilisasti, Víctor Hugo Puchi, Bruno Philippi, Andrés Concha, Fernán Gazmuri, Miguel Angel Poduje y Juan Antonio Guzmán. Con un fondo de 30 millones de dólares, ya han invertido en dos firmas: Paperless y Scopix, y están ad portas del cierre de un par de transacciones.
Econsult, por su parte, administra dos fondos: Halcón I y Halcón II, con una capacidad de inversión de 503.236 UF y 672.000 UF, respectivamente. Entre sus aportantes destacan Inversiones Conca, de Alvaro Saieh; Bice Vida, Invesco, de la Cámara Chilena de la Construcción, Inversiones Teval, de Eduardo Fernández León y José Antonio Garcés, e Inversiones Santa Cecilia, de José Yuraszeck, entre otros. A la fecha han invertido en empresas como PCBook, Universidad Santo Tomás, YX Wireless y Sergo.
Fundación Chile también tiene un fondo de capital de riesgo: Inversiones Empresas Innovadoras, que maneja un monto de inversión de 100.500 UF, ingresando a la fecha a empresas como Ecopellets, AxonAxis, Alintec y Neosylva.
El grupo Angelini no se queda atrás y tiene presencia en esta industria a través del fondo Copec UC, donde la Fundación Copec UC es el aportante mayoritario y Cruz del Sur, el minoritario. Hasta el momento no han cerrado ninguna inversión ?están a punto de materializar una? y cuentan con un capital de 300.000 UF.
Otra entidad es el Fondo Emprendedor I, con montos para invertir por 450.000 UF. Es administrado por Ifincorp y su principal aportante privado es el Grupo Incorp (liderado por Jaime Vargas y Sergio Benavente), aunque también hay sociedades relacionadas a Hernán Somerville y a su socio Juan Enrique Riveros, con aportes minoritarios. Los demás aportantes son 9 sociedades, de distintos inversionistas, que han solicitado mantener la confidencialidad respecto de su participación. A la fecha han invertido en Publisystema, Transportes Buen Destino y Fabrics.
La Administradora de Capital de Riesgo Sembrador ?de propiedad de LarraínVial y ejecutivos y socios de Subsole: Miguel Allamand y Ricardo Ariztía? ha desarrollado dos fondos: Crecimiento Agrícola I y II. El primero es por 12 millones de dólares y está 100% invertido; el otro fue aprobado a fines del año pasado, es por 26 millones de dólares y está en etapa de levantamiento de capital, proceso que debería estar listo en un mes y al que ingresarían inversionistas extranjeros.
Uno de los fondos con un alto nivel de inversión por empresa es AXA Capital Chile, administrado por South Cone Private Equit. Es el único fondo de inversión local relacionado a un operador mundial del rebro, lo que permite a las empresas de su portafolio acceder a una amplia red de contactos internacionales.
Invierte preferentemente en empresas con ventas anuales desde 5 millones de dólares y que tengan un alto potencial de crecimiento, involucrando montos de inversión que varían entre 2 y 6 millones de dólares en cada empresa. Su portafolio está compuesto por S&K Lavanderías, Central Frenos, Vitamina y Loginsa.
En tanto, hay otros fondos como Ojos del Salado del BancoEstado, y Fondo Mater, que están en etapa de creación y levantamiento de capital, convirtiéndose en futuras fuentes de financiamiento para emprendedores y apoyar así el último eslabón de la cadena, antes de convertirse en empresas atractivas a fondos privados, que buscarán su eventual apertura a bolsa.
Como se ve, plata hay.





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